¿Qué significa ser mexicano? ©Prodigy MSN

¿Qué significa ser mexicano? ©Prodigy MSN

Una estación de radio en la que fui colaboradora durante varios años (W Radio) lanzó el año pasado, y con motivo del bicentenario de la Independencia de México, la siguiente pregunta: ¿Y tú, cuándo te diste cuenta de que eras mexicano? Lo que siguió fue una cascada interminable de mails, mensajes, tuits, llamadas, de muchos que se sintieron emocionados por contestar esta pregunta. Yo me la hago en este momento y me cuesta trabajo responderla. Quizá lo que evidenció mi nacionalidad, fue entrar en contacto con gente de otros países cuando estudiaba en Estados Unidos. Eramos "los mexicanos" los que más picante comíamos, lo que hacíamos fiestas en las que nos la pasábamos conversando y no tanto bailando, los que vivíamos en un país gobernado por el mismo partido durante 70 años, los que le habían compartido al mundo a Chespirito, a Luis Miguel, las telenovelas...

Después de leer un rato sobre la identidad nacional, encontré un concepto que cuadró perfectamente con el sentimiento difuso y caótico que me genera a veces el ser mexicana. Resulta que un alemán llamado Ernst Bloch afirmó que "no toda la gente vive en el mismo ahora, y que en un momento histórico coexisten muchos tiempos históricos". Esto es justamente lo que creo que hoy podría estarnos pasando a algunos mexicanos. No saber muy bien qué nos distingue del resto del mundo y sentirnos confundidos porque aquella estructura de cultura política autoritaria que terminó en el 2000, no se terminó del todo. Somos democráticos pero incipientes, con una democracia muy frágil y defectuosa. Parece que el proteccionismo priista nos hubiera incapacitado para tener imaginación y vislumbrar futuro. Tal vez, la cultura política autoritaria y proteccionista en México nos volvió dependientes y niños eternos y nos distanció del concepto de cultura política como un ejercicio personal que comienza en el mundo interno, con uno mismo. La violencia desatada en el país no ayuda. Tengo muchos amigos que añoran al PRI que sabía negociar por abajo del agua, y que tenía al país en paz, pero de forma autoritaria y artificial. Gente cercana deseando emigrar porque no se ve salida en el corto plazo al azote del narcotráfico y la inseguridad. No parece ser el mejor momento para ser mexicano. Y no por un tema de vergüenza o de falta de amor al país, sino por la falta de rumbo, por la incertidumbre, por la coexistencia de muchos y muy diversos grupos que imaginan futuros muy distintos; porque muchos nos sentimos impotentes y víctimas de algo que está fuera de nuestro control y que suponemos tendría que resolver el Estado, lo cual es parcialmente cierto, porque el replanteamiento de la nación incluye al Estado y a la sociedad civil, que Jorge Castañeda ha descrito como "melancólica, evitadora de conflicto, hipócrita y corrupta".