Introvertidos

Por Vale Villa

por PollTest 1688853249388564 29, ago., 2012 10:05a. m.

Este mundo necesita urgentemente menos palabras y más silencio. La expresión de las ideas, se ha convertido en un elemento sobrevalorado por nuestra cultura. Los perfiles extrovertidos  -los líderes dominantes que poco escuchan y mucho ordenan-  en el estándar aspiracional.

 

Estos son nuestros estereotipos de éxito social, pero hay muchos (entre el 33 y el 50 por ciento de la población mundial según la investigación de Susan Cain)* que son distintos: silenciosos, reflexivos, cuyo proceso creativo requiere de tranquilidad y soledad.  Se les conoce como introvertidos y son estigmatizados en la familia, escuela, empresa y cualquier otro grupo social. Se les hace sentir anormales o culpables por no tener el interés que deberían en socializar. Las maestras mandan a terapia a los niños que salen solos al recreo o a aquellos que prefieren trabajar solos y no en equipo. Ven con extrañeza a quienes prefieren leer un libro que jugar futbol en el recreo. Se les pide a los padres que los lleven con una terapeuta para que mejoren sus capacidades de socialización.

A nadie se le ocurre pensar que puede ser que así se sientan contentos y que estén más cómodos solos que acompañados. Que el ruido les venga mal para poder pensar y que tengan una mayor necesidad de apartarse para poder aprender mejor.

 

El espectro extroversión-introversión se considera un elemento central de la personalidad. Dividimos al mundo en estas dos categorías. Lo deseable es la extroversión y la introversión es indeseable, decepcionante y hasta patológica.

Los introvertidos se sienten culpables por preferir su libro y su taza de café a ir a una cena donde habrá mucha gente que no conocen o terminan aceptando invitaciones para no ser criticados, convirtiéndose así en introvertidos de closet que actúan como extrovertidos para ser aceptados.

 

Ser introvertido es diferente a ser tímido, ya que la timidez es miedo al juicio social. El introvertido no necesariamente teme a la opinión de los demás, aunque sabe que debe alinearse a las actitudes de los extrovertidos para ser aceptado y valorado.

 

Los introvertidos se definen por cómo responden a los estímulos sociales. No necesitan de tantos como los extrovertidos, que interactúan, hablan mucho y prefieren estar acompañados. Se sienten mejor, más vivos, capaces y creativos en ambientes silenciosos.

 

La tendencia en escuelas y empresas hoy en día, son mesas que favorezcan el trabajo en equipo y espacios abiertos con poca privacidad.

Al no considerar las necesidades de los introvertidos, se pierde mucho talento y posibilidades de creación. La obsesión por el trabajo en equipo, atrofia la capacidad de estar solo y de pensar en forma autónoma.

 

Se ha perdido de vista que las personas introvertidas podrían ser grandes líderes, porque tienen mayor capacidad de escucha y de incorporación de las ideas de los otros, en comparación con los líderes extrovertidos, que se apasionan tanto con sus propias ideas, que a veces no escuchan ni dan cabida a las ideas de los demás. Ser el que más habla, el que más participa en el salón de clases o en las juntas de la oficina, no necesariamente significa tener las mejores ideas. A veces los más silenciosos, son quienes más reflexionan y quienes podrían tener grandes ideas.

 

La introversión  no es una debilidad y puede acompañar cualidades poco valoradas. Alguien puede ser silencioso y valiente, humilde y ejemplar en su conducta, tímido y fuerte. Nos cuesta trabajo concebir que los introvertidos pudieran ser en el fondo, los más inteligentes, creativos, valientes y fuertes.

 

El exhibicionismo de nuestra era nos invita a la vanidad y a lo superficial,  buscando la atención, el brillo y el reconocimiento.  Basta con ver a los niños y adolescentes mostrando sus talentos al mundo en su participación en redes sociales. Lo privado se ha vuelto público y el sentido de la intimidad se ha trastocado en la búsqueda frenética de la popularidad.

 

Necesitamos un mundo donde haya mayor balance entre creatividad y productividad. La soledad es indispensable para la creatividad. Sin soledad, no tendremos ideas propias ni revelaciones personales.

Está probado que el predominio del trabajo grupal, despoja a las personas de sus propias ideas, para adoptar las ideas del líder, extrovertido y dominante.

Nuestra cultura privilegia la acción y desestima la contemplación.  El culto a la personalidad ha sustituido el valor del carácter.

 

Es importante que seamos respetuosos de la diversidad de formas de ser. En la casa como padres, respetar las diferencias individuales de nuestros hijos, en las escuelas, favorecer el desarrollo de todos los alumnos, respetando sus ritmos de aprendizaje y sus necesidades de socialización o de soledad.

En el trabajo, flexibilizando los perfiles ideales de los trabajadores, para ser mucho más incluyentes de la diversidad de talentos y capacidades.

 

Etiquetar a las personas ocasiona una tremenda pérdida de talento, ya que al establecer estándares opresivos de conducta ideal, se aspira a la uniformidad en la expresión de la individualidad.

 

Un mundo mejor sería uno en el que todos somos libres de ser nosotros mismos. Todos seríamos respetados por ser personas, independientemente de nuestras tendencias a ser sociables o solitarios.

Ese mundo se construye todos los días, en lo íntimo de nuestra reflexión, en lo privado de nuestros núcleos más cercanos como familia y círculo de amigos y en lo público, con instituciones respetuosas e incluyentes de la diversidad.

 

·       Susan Cain ha publicado este año:  Quiet: The power of introverts in a world that can´t  stop talking.

 

 

Vale Villa es terapeuta sistémica y narrativa. Tiene su consultorio en Coyoacán: 5554 9465 y en Lomas de Chapultepec: 5520 5525 . La puedes seguir en twitter: @valevillag  y acaba de publicar su primer libro con Ed. Planeta: Secretos de una terapeuta de parejas.   Vale es conferencista, mamá de 3 adolescentes y corredora amateur. Su blog es un intento de hacer divulgación psicológica que respete la inteligencia del lector.

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