El Blog de Vida en Prodigy MSN con Vale Villa(AFP)

Dicen que percepción es realidad. La mía en torno al tema del sexo es que cada vez llegan más parejas al consultorio a causa de una pobre calidad en su vida sexual. Algunos quejándose de pocos encuentros. Otros preocupados por su falta de deseo. Algunos más intentando la cercanía sexual y encontrando la frustración de sus expectativas de placer y satisfacción.

Por ejemplo P., diseñador industrial, trabajando de tiempo completo para una trasnacional cuenta que lo único que quiere hacer cuando llega a casa es dormir. L, su mujer desde hace tres años, interpreta el cansancio de P. como falta de interés, de deseo y de amor. Recordé ahora mismo la película Copia Fiel, donde Juliette Binoche interpreta a una mujer casada durante 15 años con un hombre escurridizo que siempre se estaba despidiendo, que nunca podía estarse quieto a su lado. En un momento de la película ella le reclama haberse quedado dormido en la noche de su 15 aniversario de bodas a lo que él contesta con toda sinceridad que sólo estaba cansado.

Cuánto trabajo nos cuesta a veces no tomarnos personal una frase como esta. En estudios sobre apego resulta que a los ansiosos para amar, les duele más que a ningún otro grupo la falta de sexo en su relación. Este grupo deposita en la actividad sexual con la pareja la seguridad de ser amados y aceptados. Por contraste tenemos a los desapegados o evitativos, que en general no son muy activos sexualmente con sus parejas estables y son más capaces de placer sexual en relaciones casuales donde pueden utilizar en su beneficio al otro que no les significa nada o mejor aún, prefieren masturbarse como el acto más práctico para obtener relajación (quién sabe si placer) sexual. Los apegados en forma segura son capaces de una sexualidad esperanzadora, porque la entienden como un puente entre su propio mundo interno y subjetivo y el de su pareja, siendo capaces de una relación mutuamente satisfactoria.

Los expertos en apego sostienen: los apegados de forma segura viven una sexualidad con esperanza. Los apegados de forma ansiosa viven una sexualidad de la desesperación, es decir, la necesitan desesperadamente para sentirse aceptados y queridos y son capaces de renunciar a sus propios deseos y necesidades con tal de tener un poco de amor. Este grupo puede caer en la promiscuidad, entrando a encuentros de una noche con la expectativa de que sean tiernos y amorosos. Los evitativos, son descritos en su forma de vivir la sexualidad como melancólicos, porque su incapacidad para vincularse, para mirar verdaderamente al otro no como un objeto a su servicio sino como un sujeto con existencia propia, los hunde en un lugar frío donde el vínculo es imposible y, aún teniendo sexo, se sienten solos.