Mamá trabajadora(AFP)

Tina Fey, talentosísima actriz y comediante norteamericana, escribió en febrero pasado un artículo en la revista New Yorker titulado: "Confessions of a juggler" (confesiones de una malabarista). El artículo me conmovió muchísimo y rescaté una frase que la ginecóloga de Fey le dijo cuando ésta, desplomándose en su consultorio comenzó a llorar y a contarle que no sabía si debería o no tener un segundo hijo a sus 41 años para darle un hermano o hermana a su hija. Su ginecóloga le contestó que eligiera lo que eligiera, todo estaría bien "everything will be fine" le dijo. Esta frase, es mucho más poderosa de lo que a veces nos damos cuenta. En medio de nuestras preocupaciones no vemos que siempre existe la posibilidad de que todo resulte bien al final.

Leer a Fey sumado a las inquietudes de muchos padres y madres que trabajan, me llevó a reflexionar sobre las dificultades de educar a nuestros hijos y de conservar un vínculo cercano y cálido con ellos en medio de nuestro estilo de vida acelerado, competitivo, de lucha por la vida allá afuera, en la calle, donde las cosas son difíciles para la mayoría. Pocas familias pueden tener el privilegio de salir adelante con un solo ingreso. Ya antes he hablado en este espacio de las terribles estadísticas que pesan sobre las familias uniparentales, en las que se da más pobreza, más deserción escolar y tasas más altas de depresión. No sólo por tener un ingreso económico más reducido sino por la dificultad agregada de no contar con un compañero que ayude a realizar la demandante labor de construir una familia en todos los sentidos. En lo material, en lo emocional, en lo social.

Sin lugar a dudas, la culpa de las madres trabajadoras es mucho más alta que las de los padres en las mismas condiciones. Es a la madre a quien le preguntan frecuentemente cómo le hace para atenderlo todo, para trabajar, tener una casa ordenada, ir a las juntas escolares, preparar comidas y lunches para la escuela, leer cuentos por las noches con sus hijos, contestar 250 mails diarios, etc. ¿Cómo logras hacerlo todo? dice Tina Fey, encubre la verdadera pregunta: ¿Seguramente no estás pudiendo con todo verdad?. Así nos sentimos frecuentemente madres y padres que trabajamos fuera de casa. Sobrepasados, abrumados, incapaces, en eterno conflicto sobre el pobre balance de vida que a veces tenemos. Días interminables, trabajo que nunca se acaba, corriendo de un lado a otro, manteniendo comunicación con nuestros hijos gracias a los celulares y los mensajes de texto, viéndolos poco, preguntándoles en los 15 minutos que a veces tenemos para comer con ellos cómo va la escuela, qué necesitan de la papelería, la dirección de la fiesta a la que hay que recogerlos el viernes, qué paso con la novia, con la amiga con la que se dejó de hablar, si le sigue doliendo el tobillo, si se tomó el jarabe para la tos, si está usando el hilo dental todos los días, si hay algo que quiera contarme porque lo veo triste últimamente, si sabe cómo quedó el Pumas-Chivas? Todo eso, en 15 minutos. Y entonces sólo nos queda convencernos de que todo va a estar bien, porque esta es la vida que tenemos, porque no nos convertimos en brujas por tener que salir de nuestra casa a hacer lo que sabemos hacer profesionalmente hablando y a generar un patrimonio para nuestra familia. Porque siempre es posible organizar mejor la agenda, los tiempos, pero sobre todo, porque siempre es posible reflexionar y en todo caso replantear cuánto estamos conviviendo con nuestro hijos de manera significativa y con calidad.

Aquí algunas sugerencias para que las culpas no nos coman. Si logramos organizar nuestras vidas suficientemente, lograremos con mucho entusiasmo y a veces con poco, con múltiples dificultades, subidas y bajadas, lograr conservar lo más valioso que tenemos: los vínculos afectivos con nuestros hijos:

1. Elegir cuidadosamente a las personas que nos van a ayudar a cuidar de nuestros hijos cuando no estemos. Estar seguros de que son capaces de cuidarlos y de compartir con ellos los mismos valores, límites y expectativas que tenemos los padres.

2. Cuidar los límites entre el trabajo y la casa. Ser muy claro con las expectativas de nuestros jefes, pacientes, clientes, sobre nuestra posibilidad de responder correos electrónicos, llamadas, cuando estamos en casa, que no debe convertirse en una extensión de la oficina.

3. Cuando estemos en casa, estemos atentos y presentes con nuestros hijos. Pongamos verdadera atención a lo que nos dicen.

4. El tiempo con los hijos debe ser sagrado. Hay que evitar llamadas de trabajo u otras interrupciones o distracciones durante el tiempo reservado exclusivamente para ellos.

5. Hay que tener cuidado de no compensar a los hijos por nuestras ausencias siendo excesivamente indulgentes con ellos como producto de la culpa que nos produce trabajar y dejarlos al cuidado de alguien más.

6. Generar rituales como leer juntos, cocinar, conversar, ayudan a construir la sensación de familia todos los días.

7. Decir "te amo" "me gusta tu forma de ser" "me encanta tu sentido del humor" "eres muy importante para mí" es un bálsamo afectivo importantísimo y mejor si lo expresamos cotidianamente.

Los vínculos con los hijos pueden cuidarse aún cuando tengamos que salir a trabajar. A pesar de nuestras largas jornadas y muchas preocupaciones laborales y financieras, no debemos olvidar que una de las motivaciones centrales de hacer lo que hacemos son nuestros hijos, su presente, su futuro, darles posibilidades de realización, pero todo esto se vuelve nada si no están seguros de que los amamos por sobre todas las cosas.

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Vale Villa es psicoterapeuta individual, familiar y de pareja. Tiene dos consultorios: uno en Médica Sur (Tlalpan, D.F.) y otro en Lomas de Chapultepec. Teléfono para informes: 5606-7245 (sur) y 5520-5525 (lomas) Su Facebook es Vale Psicoterapia. Su twitter @valevillag Empezó recientemente a colaborar con la revista Dinero Inteligente con la sección Dineroterapia. La sorpresa que les quería compartir es que acaba de comenzar nueva colaboración en radio con Gloria Calzada y Pepe Bandera en el programa Simple y Genial, los lunes 12 del día en MVS Radio 102.5 fm.