Por Vale Villa - @ValeVillaG

por PollTest 1688853249388564 mié. 3:31 p. m.

Así se llama una vieja compilación de textos de la AMPIEP (Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis).

El título se me vino a la mente al ver la interacción juguetona entre una padre y su hija de alrededor de unos 10 años.

 

La hija se comunicaba con su padre exigiéndole atención inmediata, gritándole si necesitaba algo y casi regañándolo si no acudía veloz a su llamado de “auxilio”:

 

–      ¿Trajiste la ropa que dejé en la otra alberca?

–      No Ana, no la traje.

 

Por Vale Villa - @ValeVillaG

por PollTest 1688853249388564 11, sep., 2014 8:06a. m.

El mundo de las relaciones está lleno de malentendidos, desacuerdos y días de sombra en los que dan ganas de aniquilar al de junto, léase a la pareja que es incapaz de congruencia amorosa, a la hija adolescente que dice no a todo, a la madre neurótica que es un máquina de gritos y órdenes, al jefe insaciable que solo ve errores pero nunca aciertos, al amigo que desaparece cuando lo necesitas y aparece cuando te necesita.

 

Por Vale Villa - @ValeVillaG

por PollTest 1688853249388564 4, sep., 2014 8:18a. m.

Era domingo y el despertador sonó a las 4:30 de la mañana. Tenía media hora para salir a encontrarme con una amiga que correría el Maratón de la Ciudad de México. Yo solamente haría 25 kilómetros como entrenamiento para el maratón de Nueva York que es en noviembre.  Vuelvan a leer el párrafo y subrayen mentalmente: domingo, 4:30 de la mañana.

 

Cualquiera pensaría que a los corredores no nos gusta dormir, o despertar más tarde y con tranquilidad por lo menos un día a la semana. A mí personalmente, me encanta dormir, desvelarme, beber vino, salir a cenar y no tener que preocuparme de elegir carbohidratos para rendir en el entrenamiento del día siguiente.

 

Por Vale Villa - @ValevillaG

por PollTest 1688853249388564 28, ago., 2014 8:29a. m.

Un grupo de 63 mujeres, de diferentes edades, razas, clase social y condiciones de vida, participaron en un breve documental describiendo qué ven cuando se ven en un espejo. Un planteamiento aparentemente simple, pero con el poder de abrir un dique de emociones y reflexiones profundas y conmovedoras. (http://www.theatlantic.com/video/index/374879/what-do-you-see-wh)

 

Verse al espejo y preguntarse qué vemos puede ser una síntesis de la idea que tenemos de nosotras mismas, quiénes pensamos y sentimos que somos, qué nos gusta y qué nos desagrada de nuestra cara y de nuestro cuerpo. Así de simple y así de complicado.

 

Las niñas que participaron nos enseñan una lección involuntaria: hubo un tiempo en que no nos importaba cómo nos veíamos ni teníamos millones de ideas tormentosas sobre nuestro aspecto. Simplemente disfrutábamos viendo nuestro reflejo. Jugábamos a hacer caras, a reírnos, a imitar a nuestra madre o a la maestra, a pintarnos la boca para sentirnos grandes. Sin miedo y sin juicio.

 

Por Vale Villa - @ValeVillaG

por PollTest 1688853249388564 21, ago., 2014 8:03a. m.


Una mañana amanecemos con la noticia triste de la muerte de un actor famoso. Alguien que estaba viviendo una etapa oscurísima, una depresión aniquilante que lo ha llevado a decidir quitarse la vida.

Seguramente convivimos sin saberlo, con gente que está en el filo del abismo o nosotros mismos lo estamos, pero la regla dorada de la convivencia es contestar que estamos bien cuando alguien nos pregunta.

 

Por Vale Villa

por PollTest 1688853249388564 14, ago., 2014 11:38a. m.


“Pero las miradas descaradas no le llevaron a ninguna parte en una ciudad donde, enseguida lo descubrió, ni hombres ni mujeres le devolvían la mirada, sino que, al contrario, la esquivaban con frialdad. Cada rechazo a su mirada le sentaba como un pinchazo con un cuchillo minúsculo” (J.M. Coetzee, Juventud, pag. 139, Random House Mondadori)

 

Hacemos un sinfín de maniobras para ser vistos. La mirada es la forma mas sencilla para comunicar amor e interés. Para decir sin palabras: “eres especial, único en el mundo, me gusta lo que veo”.

En nuestro intenso y trabajoso paso por la vida, intentamos repetir el sentimiento que alguna vez nos provocó la mirada de nuestra madre. La huella en la memoria preverbal de un niño que fue mirado mientras era amamantado, persigue a los humanos como un tesoro perdido.

 

Derivados de la mirada son la escucha atenta y empática, las palabras de aliento o de reconocimiento sobre lo que valemos. Si hemos tenido una vida carente de la confirmación mínima necesaria de nuestra existencia y de nuestra capacidad para despertar amor, cargaremos con una fragilidad particular manifestada sobre todo en el deseo de ser vistos.

 

Por Vale Villa

por PollTest 1688853249388564 7, ago., 2014 8:33a. m.


El hueco representa lo que falta, el vacío, el agujero. Todas palabras neutras que podrían ser simples sustantivos pero que convocan algunos de nuestros peores miedos.  En terapia, tanto en la teoría como en la clínica, la falla/falta/déficit/ se propone como la causa de muchas conductas compensatorias: Si faltó amor, lo buscará compulsivamente; si tiene un hueco afectivo de tipo ansioso, lo llenará de alcohol, comida, compras. El agujero o vacío que a veces se siente como soledad angustiosa, podría incapacitar a alguien para disfrutar de sí mismo con gozo y sin desesperación.

 

Todas estás asociaciones que despierta la idea de hueco son observables en la clínica, en los relatos de los pacientes, en las pláticas con los íntimos, amigos o amores, en las que uno desnuda el alma y confiesa que a veces siente un vacío, que algo le falta, que jamás llena sus necesidades, que son tan grandes las expectativas que se vuelven imposibles de colmar.

 

Por Vale Villa

por PollTest 1688853249388564 30, jul., 2014 3:10p. m.


Un amigo me hizo reír mucho esta mañana. Dice que la vida es aburrida, que uno debe aburrirse con alguien y elegir con quien hacerlo por el resto de la vida. Es que he visto demasiadas películas de Woody Allen, remata. Yo muero de risa porque lo dice en la víspera de casarse por segunda vez, con una mujer que describe como inteligentísima pero de la que ya se cansó. Sospecho que el problema no es de la mujer sino de mi amigo, que es un voraz consumidor de experiencias, que ha vivido al límite durante largos períodos de su vida y que solo logró hacer tierra gracias a que tuvo una hija hace algunos años y a su increíble talento literario.

 

Me dejó pensando, además de hacerme carcajear, sobre el aburrimiento y la pareja. Para muchos es el infierno más temido: que el otro me descubra, que sepa que soy lo menos interesante cuando estoy recién levantada y apenas puedo articular palabras, o que soy animalito de costumbres y que si no me tomo un café antes de las 8 am, no hay modo de que arranque el día con algo de chispa.

Todos somos esos aburridos y aburridas y nos volvemos, propositivamente, un poco más interesantes para darnos a querer con nuestros hijos, amigos, clientes o con la pareja de corto o largo plazo. Quizá pensamos que nos quieren porque somos especiales y entretenidos. Porque tenemos talentos escondidos que harán que los otros nos amen locamente.

 
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